De seguro me marié con tus idas y vueltas;
me cansé con tu cámara lenta, y aunque trato, nunca puedo apurar tu decisión. En el preciso momento en que todo va cambiando para mí;
te aseguro que alguna señal te di, pero no me escuchaste, tal vez sin intención de tu parte.
Dime que si, miénteme, yo creo que tienes el don de curar este mal. Siento que debo encontrarte y sin embargo paso el tiempo yéndome.
Deberé tranquilizarme y jugar al juego que me propones.
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